La obesidad es una enfermedad multifactorial

La obesidad es considerada desde hace algunos años una enfermedad multifactorial, es decir, son varias las causas que la producen y por eso, el tratamiento debe incluirlas todas.

Aunque muchas personas sólo se centran en los signos físicos del aumento de peso (los más evidentes, sin dudas) también existen signos emocionales que pueden ser percibidos por el entorno.

Es normal que a lo largo de nuestra vida tengamos algunas variaciones en el peso corporal asociadas a situaciones particulares como unas vacaciones, una situación estresante, el embarazo, el nacimiento de un hijo, etc. La persona, una vez que ha logado superar esta situación, puede recuperar su peso normal incluso sin tratamiento médico o con un pequeño régimen.Pero si esto no ocurre y los kilos comienzan a ser muy notorios, debemos ver qué es lo que está pasando.

Existen diferentes causas para explicar el aumento desmedido de peso. Una de las principales es la genética, en este caso, la persona está naturalmente predispuesta a aumentar de peso. Debe controlar su menú y realizar actividad física en forma regular para mantenerlo bajo control.

Cuando se presentan ciertas afecciones endócrinas como hipotiroidismo, ovarios poliquísticos, etc. también se puede producir una variación importante en el peso que se controla con medicamentos para la afección original.

Estas causas físicas pueden estar combinadas con otras, como las psicológicas, en estos casos el obeso recurre a la comida para calmar las emociones negativas con las que no sabe lidiar. El tratamiento incluye una terapia psicológica, además de un seguimiento para cambiar los hábitos nocivos.

Por último, en los últimos veinte años se han producido cambios importantes en los hábitos de la población, ha aumentado el crecimiento de la comida basura o chatarra y el sedentarismo. El crecimiento de la población con sobrepeso u obesidad responde, en general, a esta situación.

Aprender a cambiar estas conductas que ya tenemos incorporadas, volver a una nutrición saludable y cuidada, y cambiar algunos de los privilegios de la vida moderna en pos de una buena salud, es parte fundamental del tratamiento.

Para combatir efectivamente a esta enfermedad el paciente debe estar comprometido con su tratamiento y estar dispuesto a confiar en su médico para que éste pueda indicar las herramientas precisas para adelgazar. Si se presentan obstáculos, el médico debe conocerlos para poder ayudar así al enfermo. De no hacerlo, el tratamiento fallará.