Pasos para un estilo de vida activo y saludable en los niños

Si tenemos en cuenta que un gran porcentaje de los niños obesos continúan siéndolo en su vida adulta y que los efectos, tanto físicos como psicológicos de este exceso de peso, determinaran su salud, su esperanza de vida y su autoestima y relaciones sociales, estaremos de acuerdo en que resulta de especial importancia controlar la obesidad desde la niñez. Dado que no es conveniente someter a un niño a una dieta restrictiva, ya que podríamos reducir nutrientes necesarios para su desarrollo, debemos poner especial empeño en prevenir este trastorno y evitarlo. Para ello es muy importante una buena educación en hábitos saludables, tanto de alimentación como de ejercicio físico. Por ello, vamos a señalar una serie de puntos que pueden ayudaros a educar a vuestros hijos en un estilo de vida activo y saludable:

  • Utiliza el tiempo que pasáis en familia para realizar actividades físicas: Podéis realizar un deporte juntos, ir a nadar o montar en bici o simplemente pasear. Las actividades físicas deben ser algo cotidiano y agradable.
  • Reduce el tiempo dedicado a actividades sedentarias: Vuestro ocio en común no debe reducirse a ver la televisión o jugar a videojuegos. Los niños suelen estar llenos de actividad, así que no resulta nada complicado decirles que cambiáis el sofá por una actividad física.
  • No les refuerces con comida: No les premies con golosinas y dulces ni les ofrezcas llevarles a restaurantes de comida rápida como premio a sus acciones. A pesar de que este refuerzo funciona, les estás enseñando a depender de la comida.
  • Refuérzales con actividades físicas: Ofréceles ir a la playa, a la piscina o a dar un paseo por el monte como premio a sus logros. Cualquiera de esas actividades les resultará altamente reforzantes a la vez que son saludables para ellos.
  • Hazles participes de la elaboración de vuestra dieta: Explícales por qué reduces el consumo de golosinas y comida rápida, de manera que puedan comprenderlo. Pide su ayuda para elaborar el menú semanal, diles que te acompañen a comprarlo y deja que te ayuden a elaborarlo en la medida de sus posibilidades. Esto implicará a los niños en la meta de lograr una alimentación sana para toda la familia.
  • No les fuerces a comer más de lo que quieren: Enseñarles a vaciar el plato siempre sólo conduce a ignorar las señales de saciedad del propio cuerpo, lo que conduce a la obesidad.
  • Planifica al menos cinco comidas diarias: Los niños deberían desayunar, almorzar, comer, merendar y cenar. Al contrario de lo que se piensa, los niños que hacen estas comidas están mejor alimentados, pican menos entre horas y su rendimiento escolar es mejor que el de aquellos que van al colegio sin desayunar o sólo hacen tres comidas diarias. Elige alimentos saludables:
  • Incluye en su dieta cereales, frutas, verduras, lácteos… Limita el consumo de grasas y azucares e intenta preparar la mayoría de los alimentos de manera sana (cocidos o a la plancha). Enséñales a beber agua o zumos y a reducir el consumo de refrescos con gas o azucares.
  • Conviértete en un modelo para ellos: No sirve de nada predicar una alimentación sana y un estilo de vida activo si te ven todo el día comiendo patatas fritas frente al televisor. Tú debes ser su principal modelo. Estarás ayudando a tus hijos a adquirir un estilo de vida saludable y, además, también mejorará tu propia salud.

Si el niño ya tiene un exceso de peso, además de introducir estos cambios en su vida, consulta cuanto antes al pediatra para que pueda tratarle adecuadamente.