Los insultos hacia las personas obesas

Los insultos que reciben las personas obesas por su condición suelen ser más graves en la infancia y la adolescencia. Los niños y adolescentes pueden ser muy crueles con las debilidades ajenas y suelen aprovecharlas en las discusiones, para hacer bromas o ganarse el respeto de sus otros compañeros o simplemente para poner motes “graciosos”. El niño o adolescente obeso se verá expuesto en innumerables ocasiones a esos comentarios, con lo que su autoestima disminuirá. Puede llegar a ser tan doloroso para ellos escuchar ese tipo de comentarios continuos que lleguen a aislarse de los demás como una forma de protegerse.

Además de los insultos destinados a hacer bromas o herir, la gente obesa también tiene que soportar los comentarios de personas que, sin ánimo de hacer daño pero con un conocimiento pésimo de las habilidades sociales, comentan “hay que ver lo que has engordado últimamente” o “deberías cuidarte porque te estás poniendo gordísimo”. Dichos comentarios no suelen ser pronunciados para herir pero duelen igual y además, ni siquiera le dejan a la persona obesa la salida de enfadarse, ya que estaban dichos con “buena intención”.

Una vez pasada la adolescencia, las personas suelen haber aprendido cómo comportarse en sociedad y es menos frecuente que las personas obesas tengan que enfrentarse a insultos directos. Sin embargo, una persona obesa que sea insegura o tenga una autoestima baja siempre tendrá presente en su mente qué estarán pensando los demás de él, creerá que hablan de su peso cuando no está presente… Eso siempre que no haya heredado un sobrenombre gracioso que aluda a su exceso de peso y que los demás sigan manteniendo para referirse a él.

De cualquier modo, además de los insultos, bromas o sobrenombres que la persona obesa se vea obligada a aguantar, los comentarios despectivos más dañinos y preocupantes para la autoestima son los que la propia persona se dirige a sí misma. Aunque la mayor parte del tiempo estas personas intenten negar su aspecto físico y no pensar en ello, cuando se vean obligadas a reflexionar sobre su aspecto físico, se dirigirán a sí mismos insultos y pensamientos negativos, normalmente más crueles y despiadados que cualquiera de los que pudiera dedicarles su peor enemigo. Esto sólo servirá para reforzar sus sentimientos de vergüenza y de culpa y reducir aún más su ya dañada autoestima, por lo que será un punto importante a tratar a la hora de superar este trastorno.