Psicología y obesidad

La obesidad, además de ser un trastorno físico que puede causar múltiples complicaciones médicas y acortar la calidad y esperanza de vida de quien la sufre, también tiene consecuencias muy negativas a nivel psicológico.

La obesidad hace que la persona que la padece se sienta inferior, menos atractiva, menos capaz de realizar algunas actividades… Si a esto le unimos el rechazo social y los diferentes tipos de discriminación que las personas obesas pueden sufrir a lo largo de su vida (burlas en el colegio, dificultades para relacionarse y encontrar pareja, discriminación en algunos trabajos…), comprenderemos que las personas obesas suelen sufrir una disminución de su autoestima que les hace considerarse menos valiosos e inseguros de sí mismos.

Esta baja autoestima y sus dificultades para relacionarse pueden hacer que la persona obesa se aísle socialmente. Si esta situación se prolonga en el tiempo, la obesidad puede conducir a la depresión. Las personas obesas en esta situación suelen verse acosadas por el sentimiento de culpa y el sentimiento de rendición (creen que no serán capaces de solucionar su problema, por lo que no hacen nada para solucionarlo). En este apartado hablaremos también de la influencia de la psicología en el problema de la obesidad.

Explicaremos, por ejemplo, como una personalidad realista, e incluso pesimista, nos dará más probabilidades de afrontar con éxito una dieta, sobre todo a la hora de vencer la frustración de no obtener resultados inmediatos. También hablaremos de la influencia de la publicidad en la obesidad y de las posibilidades de éxito que tendría una campaña publicitaria basada en el miedo, destinada a combatir la obesidad