El sentimiento de culpa en la obesidad

Tanto la persona que padece la obesidad, como sus familiares y amigos cercanos y la sociedad en general suelen culpabilizarle por su problema. Desde el punto de vista de que la obesidad está causada por un exceso de los alimentos ingeridos y una falta de actividad, se suele pensar que este trastorno se debe a una falta de control y voluntad y una apatía o “vagancia” de la persona que lo padece y que, por lo tanto, es responsabilidad suya haber llegado a sufrirlo. Se olvidan todos los factores psicológicos, metabólicos o sociales que conlleva esta enfermedad y se demoniza al que la padece, creyendo que no cambia porque no quiere, porque todo le da igual… Incluso la misma persona se acusa de esta falta de voluntad, criticándose duramente a sí misma.

Todo esto conduce a que la persona obesa tenga fuertes sentimientos de culpabilidad. Si, además, intenta ponerse a dieta y fracasa, se sentirá aún más culpable. Cada vez que cae en la tentación de comer algo que no estaba incluido en la dieta o no hace el ejercicio marcado, sentirá que está fallándose a sí mismo y a los que lo rodean, despertando su sentimiento de culpabilidad. Muchas veces, estos sentimientos de culpa son tan fuertes y dolorosos que son los responsables de que la persona abandone la dieta. La explicación es muy simple. La persona se plantea que es débil, que para qué va a estar sintiéndose mal por no cumplir la dieta, que es un sufrimiento sin sentido… Así que se dice a sí misma que no vale la pena y la abandona, con lo cual, al menos, dejará de sentirse culpable cada vez que falle. Las personas que están a su alrededor suelen favorecer estos sentimientos de culpa, agravando la situación en lugar de apoyarles. Estas personas lo hacen con su mejor intención, preocupados por la salud y la calidad de vida de la persona obesa, pero, al no poder entender lo difícil que resulta para una persona con este problema perder peso, se enfadan con ella, la recriminan, la culpabilizan… Estas discusiones continuas pueden minar aún más la autoestima de la persona y hacer que abandone la dieta para dejar las discusiones o que la persona comience a comer a escondidas y darse atracones, lo que estará empeorando la situación.

Para poder solucionar esta situación, la persona obesa debe dejar de culpabilizarse. No es un vago, ni es incapaz de controlarse, no es una mala persona… El problema no es su culpa pero sí su responsabilidad, que debe aceptar cuando se encuentre preparado y quiera hacerlo, sin presiones externas. Las personas que están alrededor suyo deben apoyarla sin recriminarle. Saber que están ahí, que la escuchan, la aceptan y la quieren, falle o no, será de más ayuda que todo el control que quiera ejercer sobre ella.