La tristeza y comer en exceso

Los estados depresivos y el hecho de comer en exceso están íntimamente relacionados. Estudios científicos recientes demuestran que los estados depresivos producen un aumento en la producción de cortisol, que hace que se acumule grasa en la zona abdominal. Además, la depresión produce un menor índice de actividad, lo que también contribuye a la ganancia de peso.

Además de ser causa de la obesidad, la depresión también puede ser consecuencia del exceso de peso. La obesidad mórbida provoca rechazo social, discriminación, aislamiento, bajo autoconcepto y disminución de la autoestima. Todos estos factores contribuyen a que la depresión aparezca, con mayor o menor gravedad, en un amplio porcentaje de las personas que padecen obesidad mórbida.

A la hora de someterse a dieta para luchar contra la obesidad mórbida, la depresión puede resultar un gran obstáculo a batir. Las personas depresivas no se sienten con fuerzas para acometer ninguna empresa, por lo que plantearse someterse a una dieta les puede parecer imposible. Además, su falta de energía les impide realizar ejercicio físico, por lo que su problema va haciéndose cada vez más grave.

Sin llegar al extremo de padecer un trastorno depresivo, el estado de animo triste, que todos padecemos en alguna medida en diferentes ocasiones de nuestra vida, también puede contribuir al desarrollo de la obesidad y el fracaso de las dietas.

Cuando estamos tristes, tendemos a aislarnos y no realizar ninguna actividad. Eso implica un menor nivel de ejercicio y la aparición de múltiples ocasiones en las que podemos “picar algo”. Además, la tristeza nos hace ver cualquier objetivo como más difícil e inaccesible, por lo que es muy posible que pensemos que no merece la pena seguir la dieta ya que no conseguiremos nada.

Además, cuando estamos tristes buscamos algo que nos haga sentir mejor de manera inmediata. La comida, sobre todo la rica en hidratos de carbono y azucares, nos hace sentirnos saciados y mejora nuestro estado de animo, calmando nuestra sensación de vacío interior.

En esas ocasiones, resulta difícil mantenerse firme para lograr la consecución de un objetivo lejano cuando tenemos delante un premio que nos hará sentir mejor de forma instantánea.

A la hora de someterse a dieta, los pacientes depresivos deberían acudir a un profesional que pueda aconsejarles. Las personas que, sin ser depresivas, estén pasando por un mal momento, deberían tratar de evitar el aislamiento y la inactividad si quieren evitar que su dieta fracase.